Buceando Entre Palomas

P1140398 2

El Rainbow Warrior, fue en alguna época el barco icono de la flota de Greenpeace, y en cierta medida, lo siguen siendo sus sucesores. Greenpeace lo compró en 1977 por 37,000 libras inglesas, renombrándolo de su antiguo nombre Sir William Hardy.

A día de hoy, se ha convertido en un pecio representativo de la historia de Nueva Zelanda, donde tuvo lugar el primer y único ataque terrorista en este país, de acuerdo con la mayoría de los locales. Para aquellos no familiarizados con las actividades de Greenpeace, or con la historia de Nueva Zelanda, esta puede ser completamente una nueva historia, ya que este tipo de noticias no suele llegar a oídos del gran público.

La historia del Rainbow Warrior, empieza en 1955 en Escocia, donde fue construido, sirviendo al Ministerio de Agricultura, Pesca y Comida. Fué construido especialmente para llevar a cabo trabajos de investigación en peces y comida, y fue el primer arrastrero con motor eléctrico-diesel construido en Reino Unido, diseñado por Hall Russel & Co. Ltd., de los astilleros de Aberdeen. Entre sus instalaciones, tiene espacio para cuatro científicos y un laboratorio, con un total de 16 miembros de tripulación. El precio del barco estuvo en el rango de un cuarto de millón de libras inglesas, en el equivalente del precio del dinero en 1955.

El significado que Greenpeace perseguía con su cambio de nombre, pertenece a la idea de “Le Combattant de l’Arc-en-ciel” en Paris, el cual fue simplificado a Rainbow Warrior. Algunos pensadores suelen opinar que aquello fue una profecía de un desastre ecológico. Después de la compra en 1977, decenas de voluntarios lo limpiaron y acondicionaron, además de reparar los motores, dejándolo listo para su primera misión en Junio de 1978.

La primera campaña de este barco, fue en aguas Islandesas, luchando contra las flotas de pesca comercial de ballenas. Entre sus muchas misiones, el último destino del Rainbow Warrior fue la polinesia francesa, con una breve parada en Auckland, la mayor ciudad de Nueva Zelanda, de la que nunca saldría vivo, y donde fue bombardeado por el servicio secreto francés en 1985. La misión estaba relacionada con la investigación nuclear llevada a cabo en diferentes países, y nuestro guerrero fue asignado a indagar y combatir estos tests, cuyo principal interesado era Francia, en el atolón de Mururoa, después de varios desastres en Rongelap debido al programa nuclear estadounidense. En la misión, estaba incluido ayudar a la gente del atolón de Rongelap a escapar del territorio contaminado.

El 10 de Julio de 1985, el Rainbow Warrior fue hundido en el puerto de Marsden en Auckland, debido a dos bombas lanzadas intencionadamente, según ha reconocido la República Francesa algún tiempo después. Un fotógrafo, Fernando Pereira, fue asesinado durante el ataque. Después de varias investigaciones y exámenes forenses, fue declarado como irreparable, por lo que fue hundido en la bahía de Matauri, en la parte norte de Nueva Zelanda, el 12 de Diciembre de 1987.

Asuntos técnicos

El pecio tiene una longitud de 39 metros, por 8,4 de manga, y 4.5m de calado, con un peso bruto de 418 toneladas. Fué hundido en la bahía de Matauri, después de largas negociaciones sobre dónde, cuándo y cómo con el Departamento de Conservación, IWI y otras instituciones neozelandesas, convirtiéndose en una inmersión imprescindible para todo buzo que visite estas islas. El pecio descansa en 26 metros de agua, cerca de las islas Cavalli, sirviendo de arrecife artificial para las especies nativas de esa zona.

La inmersión en este pecio es fácil y al alcance de buceadores avanzados, con varias vías de escape si se desea incluir penetración. La boya de anclaje se encuentra solamente a unos pocos metros del pecio, principalmente para protegerlo de cualquier daño con el amarre de los barcos que lo visitan, por lo que los buzos deben prestar especial atención al sumergirse, y no perder la pista de la localización del pecio, especialmente cuando las condiciones no son óptimas.

Es posible la penetración en el pecio, al menos a fecha de enero de 2016, aunque el deterioro se hace palpable. Se deja a la discreción de cada buceador, y a su experiencia, la decisión de inmiscuirse en sus intimidades, o las medidas de seguridad que se deben tomar, aunque se recomiendan protocolos de buceo bajo techo. Una de las mejores vistas en la inmersión es hacia la superficie, cuando el buzo se encuentra debajo de la proa.

IMG_8886
Always look behind

Para aquellos a los que les gusten los paisajes, y disfrutar de un buceo tranquilo en un pecio, este es un sitio donde sentir la historia reciente, además de un sitio lleno de vida. Cuando se bucea en este pecio, se puede sentir la historia en él, además de poder imaginarse a uno mismo como un activista de Greenpeace más, corriendo en las pasarelas mientras una de las patrulleras se aproxima.

La vida marina en el pecio está llena de diferentes anémonas de todos los colores, además de especies de peces locales como John Dorys, Leatherjackets, Demoiselles, nudibranquios y crayfish. ¿Podríais contar cuántos peces hay en la foto?

IMG_8908
Count the wildness

Como visita complementaria, para aquellos que su base de operaciones esté cerca, en la cima de una de las colinas sobre la bahía, se encuentra un monumento conmemorativo, con la hélice del barco como guardián de la zona. Además, siguiendo con la exploración de este país, el mástil del barco se encuentra para aquellos que no son buzos en la costa Oeste, en la villa de Dargaville, presidiendo su museo. Fué llevado allí en 1986, y después de varios años de reparaciones y acondicionamiento, fue erigido en 2010.

P1140397
Rainbow Warrior mast in Dargaville museum

 

Agradecimiento especial for las fotos subacuáticas a Nicole Miller

Escrito por Belén Andrés

Referencias

Death of the Rainbow Warrior By Michael King

Eyes of Fire, The Last Voyage of the Rainbow Warrior By David Robie

New Zealand Hearld

 

Advertisements

A Jewel in the Bay: The SS Tasmania

The Tasmania wreck rests a couple of kilometers offshore in the Pacific, by the Eastern side of Mahia peninsula. Tasmania started her service in 1892, as a luxury cruise along New Zealand.

Due to an unfortunate collision with the East coast reef of the peninsula Tasmania was wrecked on a journey from Auckland to Wellington in the night of the 29th of July of 1897, exactly the same day as it was “born”, only 5 years before. On board, it was said to be, a full suitcase of gold and jewelry, belonging to the jeweller Isadore Jonah Rothschild, that were to be recovered by Kelly Tarlton in 1975.

 

Screen Shot 2017-07-19 at 19.20.17
Cut out of the news

There is not much information about the wreck, rather than old newspapers and random drawings on line. All documentation is in that time format, in paper, hand written and not digitalized.

Kelly Tarlton, the most famous New Zealand sea explorer and conservationist, bought it of the Rothschild family in 1974 – one year after he found it in 30 meters of water. He explored the wreck as his life was on it, scrutinizing each corner and around the wreck itself as well, looking for some hidden treasures and some history behind all of it. The wreck was valued on 60,000 english pounds in 1897, which is the equivalent to about 12 million US dollars as of today.

The treasures found were donated to Tarlton’s Museum of Shipwrecks at Waitangi. In 2000 they were robbed by one of the workers said to be worth 200.000 US dollars at the time of the robbery. The jewels were never found, as the burglar didn’t ever disclose their destination.

IMG_20170412_180334

Nowadays the wreck is still private property and the owners explore it with a passion for the wreck, its history, and their hometown: Mahia.

IMG_20170206_101352

The wreck is not easily accessible dive site, specially living in Wellington or Auckland, as it is quite far off the beaten track. It will take you around 9 hours driving from Auckland, or a flight into Gisborne or Napier, with the drive afterwards. As it is private property, it is good courtesy to ask permission to dive.

I was lucky enough to not only have the green light to do a couple of dives on it, but to dive with the people who are currently working on the exploration and salvage, spending the whole day in the water with them, and of course, helping them with the daily tasks. It was my first experience on a salvage work, and all the logistics involved.

The sunny day started in Mahia beach, loading tanks, analyzing gases and getting everything ready for the dive on board the Sabre, including a quick look at the model on land. This was really helpful to plan the dive, understand positioning and shape awareness on the wreck.

IMG-20170206-WA0001

We loaded everything we needed for the day and ventured a couple of kilometers off shore, to the location, tying off Sabre on the mooring line that is tied on the stern part of the wreck. The maximum depth here is 35 meters to the sand.

As prior to any dive we discussed teams, exposure, environments, deco, gases and equipment, but the goal this time wasn’t as simple as to have fun and admire and enjoy the wreck. The purpose of the trip was to continue doing some suction of the sand around the propeller, with the ultimate goal of lifting it up at a later time. Everybody knew what their tasks were on the dive, including backup scenarios. So the first team ventured down.

 

 

Of course, as this was the first time I was diving it, I also wanted to have a good look around, and take some photos. Luckily, I was on the first team to go down, who had the goal of “only” installing the hose and plumbing to do the suction of some sand in 90 degrees angle from the bottom. Taking the sand as far away as possible, prevents burying the propeller again in case of a storm.

We got down, and quickly installed the 90 degree angle together with the hose. With a maximum depth of 30m and on 32% nitrox finishing the task in 10 min left us with another 20 minutes to have a good look around the wreck.

DSC02692

The wreck is broken into bow and stern section with a line spanning the 50m gap. After more than 100 years underwater the wreck is more than 80% buried in sand and mud, which makes it difficult to identify the different parts.

DSC02674

After having had a look at the propeller and the back part of the stern, we started swimming towards the bow, where we spent most of our bottom time. The wreck has a lot of old fishing line entangled around it, making it obvious that it is a good spot for the “sport”. With no other reefs in the area, all the fish concentrate around the wreck as an artificial reef. It is covered with anemones of all colors, making it a beautiful object for photographers. Everywhere you look on the wreck is stunning and diving feels just like floating in an underwater garden!

DSC02700

DSC02677

After we run out of bottom time, we started the ascent, swimming towards the stern, to be able to complete all the safety stops on the main line. To my surprise the other guys from the boat had already started the compressor to remove the sand. This created a huge live storm underwater. An unbelievable experience!!

DSC02725

It was the first time in my life I was seeing something like that, and I can only compare it (although it is not even close) to a tornado that starts blowing away sand, with you in the middle of it. The clouds of sand and mud started coming towards me, as if an earthquake has happened. This sand though is very fine and light, and wasn’t settling back to the bottom but stayed as clouds all around me. Luckily, I was faster than it, and could took a few shots.

DSC02678

The visibility apart from the tornado cloud at the end of the dive was absolutely amazing, as this day was preceded by relatively calm weather on the area, with no huge tides. We had an awesome lunch on the surface interval on board the Sabre, exchanging impressions about what happened down there, while the second team ventured themselves to check progress on the sand removal.

DSC02688

 

DSC02745

I did a second dive, checking out the stern for a while. Luckily, there was some current and it rapidly blew away the silt from the excavation. The day ended with packing away all the gear, and with a well deserved beer watching the sunset in Mahia Beach. What a paradise on Earth!

 

IMG_20170206_193047

Dives technicalities:

  • Dive 1
    • Dive time:  40 minutes
    • Max depth: 30.1 meters
    • Average depth: 23.4 meters
    • Gas: 32%
    • Water temperature: 18 degrees
  • Dive 2
    • Dive time: 26 minutes
    • Max depth: 30.1 meters
    • Average depth: 18.0 meters
    • Gas: 32%
    • Water temperature: 18 degrees

 

Thanks to Will Coop for the day, and Nicole Miller for the proofread 🙂